La edificación del proyecto presidencial de Axel Kicillof dio una muestra contundente de amplitud territorial en el tablero bonaerense y federal. En un movimiento calculado para robustecer el músculo de despliegue en los barrios populares y tender lazos con el interior del país, el mandatario sumó de manera formal a su mesa de estrategia a Eduardo "el Cholo" Ancona, actual secretario general del Movimiento Evita de la provincia de Buenos Aires. El pase estratégico sella una convergencia de peso entre la Gobernación y la estructura conducida a nivel nacional por Emilio Pérsico, integrando a una de las mayores fuerzas sociales del país al dispositivo del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Ancona, quien se desempeña en la actualidad como defensor adjunto en Derechos Sociales dentro de la Defensoría del Pueblo bonaerense, aporta un perfil fogueado en el barro de la rosca comunal y legislativa. Con una trayectoria iniciada en los años 90 que incluyó bancas en el Concejo Deliberante de Avellaneda, funciones ejecutivas en el Ministerio de Desarrollo Social provincial y un mandato como senador bonaerense por el Frente para la Victoria, "el Cholo" asumirá una tarea netamente transversal: articular con organizaciones de base, centrales obreras, entidades pymes y dirigencias provinciales que buscan escapar a la polarización impuesta desde Balcarce 50.

La jugada enlaza directamente con el mensaje que Kicillof dejó marcado días atrás en su incursión por Misiones, donde sentenció que "ninguna provincia se va a salvar sola" frente al ahogo de recursos dispuesto por Javier Milei. Desde la óptica del mandatario platense, la confrontación contra el modelo libertario no puede descansar únicamente en la gestión administrativa de la provincia de Buenos Aires, sino que exige la aceleración de un armado federal estructurado "de abajo hacia arriba", capaz de cobijar a las economías regionales devastadas por la desregulación nacional y de devolverle volumen a un programa de soberanía productiva.
Cabe destacar que la llegada de Ancona formaliza lo que en los hechos venía funcionando como un entendimiento táctico para disputarle la centralidad territorial a La Cámpora. El Movimiento Evita, distanciado de la conducción de Máximo Kirchner y con fuerte penetración en el conurbano y las principales capitales del país, encuentra en la figura de Kicillof el único polo institucional capaz de traccionar una alternativa de poder competitiva hacia los comicios ejecutivos del próximo año.
La incorporación inyecta un volumen militante de primer orden al Movimiento Derecho al Futuro, transformándolo de una corriente de ministros e intendentes afines en una plataforma multisectorial de escala federal. En momentos donde el peronismo debate la eliminación de las PASO y arma su estrategia frente al avance libertario, Kicillof robustece su retaguardia comunal y avisa que su construcción nacional cuenta con la estructura territorial necesaria para liderar el recambio opositor.