La postal de convivencia doctrinaria entre el peronismo y el radicalismo histórico en el Salón Dorado platense no tardó en trasladarse al plano de las especulaciones de cara a las elecciones 2027. Consultado por la posibilidad de que la oferta ejecutiva opositora se consolide con una fórmula mixta entre el justicialismo y la UCR, el gobernador bonaerense Axel Kicillof evitó dar una respuesta concreta, pero dejó en claro que la gravedad del momento exige trascender los alambrados identitarios tradicionales para forjar un espacio de resistencia y construcción política.
Interpelado puntualmente por la periodista Belén Robledo al cierre del acto en memoria de Sergio "El Ruso" Karakachoff respecto a si el postulante que encabece la boleta peronista debería estar "acompañado por una figura del radicalismo", el mandatario fue tajante al señalar que "falta mucho para la confirmación de las fórmulas electorales". Sin embargo, lejos de clausurar el debate de fondo, aprovechó la consulta para delinear la hoja de ruta estratégica que se debe transitar para competir contra Javier Milei.
Axel Kicillof sobre la posibilidad de una fórmula PJ+UCR para 2027 👇
— Belén Robledo (@belurob_) September 11, 2026
Para @pagina12 pic.twitter.com/xmWPNXzQk7
"Es importante que todos aquellos sectores, ya sea productivos, de trabajadores o fuerza política, que se oponen a Milei, al gobierno de Milei y a lo que está llevando adelante, hoy tienen que ser parte de un movimiento que dé una respuesta y que acompañe la lucha de los que estan sufriendo estas políticas. Después veremos cómo se organiza eso electoralmente", respondió Kicillof.
Hay que destacar que este planteo sintoniza con las recientes declaraciones del titular del Comité Nacional de la UCR, Leonel Chiarella, quien en declaraciones periodísticas fijó como meta partidaria la edificación de una opción que rompa con la polarización estéril mediante un proyecto colectivo rumbo a 2027. En ese marco, desde el entorno de Kicillof evalúan que las tensiones internas que sacuden al radicalismo frente al avance del bloque oficialista generan un terreno fértil para tender puentes programáticos con los sectores alfonsinistas y socialdemócratas que se rehúsan a ser furgón de cola del proyecto ultraliberal.
Al postergar la discusión de los nombres propios para concentrarse en la acumulación de volumen político, Kicillof ratifica su método de construcción transversal: primero unificar el pliego de coincidencias estratégicas junto a intendentes, sindicatos y fuerzas afines, para luego plasmar ese entendimiento en una arquitectura electoral competitiva capaz de disputar el poder nacional.