lunes 14 de septiembre de 2026 - Edición Nº2840

Nación | 14 sep 2026

Operativo clamor

Se calentó la interna: Máximo Kirchner marcó la cancha del PJ y propuso a Cristina como única salida a la crisis

En un plenario de La Cámpora en Colegiales, el diputado nacional alertó por el doble endeudamiento de las familias frente al tarifazo y advirtió que no alcanza con limitarse a sacar a Milei del poder.


En medio de los reacomodamientos territoriales que sacuden al peronismo bonaerense y nacional, Máximo Kirchner volvió a exhibir la fuerza de su propio espacio y recalentó la interna partidaria. Al encabezar un masivo plenario de La Cámpora en el barrio porteño de Colegiales, el referente habló del rumbo macroeconómico de Javier Milei, alertó sobre el estrangulamiento de los presupuestos domésticos e intensificó el "operativo clamor" en torno al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, perfilándola una vez más como la única figura con determinación y programa para torcer el rumbo del país.

El eje discursivo de Kirchner puso el foco en la asfixia cotidiana que experimenta la clase media y trabajadora, contrastando la obsesión del Gobierno por conformar a los agentes financieros con el abandono sistemático de los sectores productivos. “Siempre hay que velar por la tranquilidad de los mercados, ¿y quién vela por la tranquilidad de las familias argentinas? ¿Cuándo va a haber un presidente nuevamente que diga que los mercados existen, pero también existen las familias argentinas y merecen tranquilidad?”, interpeló el diputado, apuntando contra las recetas "estándar y enlatadas que traen de afuera quienes no conocen el suelo ni la tierra de nuestra patria".

En ese contexto, el titular del PJ bonaerense advirtió que la disparada de las tarifas energéticas y del transporte indujo un fenómeno de "doble endeudamiento". "Hoy millones de argentinas y argentinos están dos veces endeudados: está endeudado su Estado y está endeudada su familia", fustigó. Asimismo, denunció el desborde sobre el sistema de salud público por más de un millón de ciudadanos que debieron abandonar la cobertura privada de medicina prepaga ante la desregulación de cuotas, en paralelo al congelamiento presupuestario en los hospitales estatales y el deterioro salarial de las fuerzas de seguridad.

El tramo de mayor impacto político del mensaje de Kirchner consistió en advertir que la tarea de la oposición no puede agotarse en un simple cálculo electoral o en la especulación de desplazar a Milei sin un programa de fondo. “Si no prestamos atención a estas cosas y pensamos que esto se agota en que no sea más Milei presidente, habremos logrado que no sea más presidente, pero tenemos que ver si habremos logrado un gobierno que vuelva a disputar y a defender los intereses de la gente”, remarcó.

Fue allí donde inscribió la reivindicación doctrinaria y política de la expresidenta de la Nación: “No se trata de melancolía o de nostalgia de aquello que fue. El contexto donde Cristina debería desempeñarse, si el pueblo la acompañara, es otro. Ella es una persona que sabe muy bien qué hacer y que tiene los ovarios bien puestos para tomar las decisiones que haya que tomar en el contexto actual”, enfatizó, antes de fustigar las exenciones del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y los alivios en Bienes Personales que beneficiaron a corporaciones y empresarios como Marcos Galperín, Marcelo Mindlin y José Luis Manzano.

Cabe destacar que la reactivación pública del clamor por Cristina y la exigencia de definir un programa de confrontación directa no solo busca interpelar al electorado desencantado con el ajuste libertario, sino enviar un mensaje disciplinador hacia las mesas políticas del peronismo que exploran atajos o frentes electorales distintos. En La Cámpora observan con recelo los acercamientos con sectores de la UCR o las cumbres territoriales de intendentes que relativizan el liderazgo de Cristina, advirtiendo que cualquier discusión de candidaturas hacia 2027 deberá subordinarse al proyecto político y a la conducción estratégica de la ex mandataria.

El cierre de Máximo Kirchner operó, en definitiva, como una orden de movilización a la militancia para ocupar todos los espacios de debate: “No es que nos van a agarrar ganas de cambiar las cosas dentro de 20 años: es ahora, hay que meterse ahora”, concluyó el líder camporista, marcando la cancha en el tablero del peronismo.

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