La relación entre los operadores parlamentarios del oficialismo y los despachos herméticos del Poder Ejecutivo nacional volvió a crujir con fuerza. La senadora nacional y titular del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, Patricia Bullrich, exteriorizó su malestar con la metodología de toma de decisiones de la Casa Rosada tras detectar que el proyecto de Ley de Presupuesto 2027 incluyó modificaciones de raíz sobre el régimen de discapacidad que nunca fueron informadas ni consensuadas en las reuniones de coordinación política del espacio.
La controversia se focaliza en el Capítulo VI del proyecto remitido al Parlamento, un apartado técnico que altera las pautas de financiamiento y cobertura para el sector de la discapacidad justo cuando en Diputados ya se debatía un esquema de emergencia ante la asfixia prestacional. La sorpresa no solo golpeó a los bloques dialoguistas, sino a las propias espadas legislativas de Balcarce 50.
"En vez de mantener la gobernabilidad, vienen con una bomba atómica"
— Corta (@somoscorta) September 17, 2026
Patricia Bullrich cuestionó los recortes en discapacidad previstos en el Presupuesto 2027, apuntó hacia el Ministerio de Economía y advirtió: "A mí no me tomen de tonta". pic.twitter.com/ymPz0Zr1Ab
“Habíamos estado el día anterior en una mesa política, se habían dado los números macro, se habían dado los fundamentos, pero nadie dijo nada de esto. Uno llega al Congreso y te dicen 'nos estás engañando'. O quedás como un tonto o quedás como que los engañás”, disparó la senadora, visiblemente irritada por el costo reputacional que pagan los legisladores oficialistas al enterarse de las medidas al mismo tiempo que la oposición.
En ese marco, Bullrich enfatizó que la mesa política debe funcionar como un filtro pragmático de viabilidad parlamentaria y no como un mero espacio de notificación protocolar: “La mesa política es para evaluar cómo caen en las cámaras los proyectos, qué es viable y qué no. En vez de mantener las mayorías que conseguimos construir durante el año, de golpe viene una bomba atómica”, advirtió la jefa de bancada, alertando sobre el peligro inminente de dinamitar los acuerdos de gobernabilidad recién tejidos con los mandatarios provinciales y bloques aliados.
El desconcierto en los pasillos parlamentarios fue de tal magnitud que ni siquiera los diputados nacionales del bloque libertario ni el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, contaban con precisiones sobre el texto antes de su ingreso formal por mesa de entradas. En las bancadas apuntan directamente a la descoordinación entre el Ministerio de Salud y la Secretaría Legal y Técnica, áreas señaladas por incorporar artículos de alta sensibilidad social sin medir su costo político ni prever la defensa discursiva en las comisiones.

Si bien Bullrich optó por no personalizar el ataque en el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó una advertencia que resonó con fuerza en el gabinete nacional: “Acá hay un error no forzado. Y el error no forzado te puede hacer perder el partido”. El reproche se encadena con los reparos que la propia senadora viene manifestando sobre la lentitud del derrame económico hacia las clases medias y los reclamos para que las desgravaciones impositivas del RIGI alcancen a todo el entramado de las pymes y la industria nacional.
Cabe destacar que el reclamo de Bullrich canaliza la furia subterránea de un sector de LLA y del PRO dialoguista que se niega a inmolarse defendiendo articulados inconsultos. Operadores parlamentarios reconocen que el bloque en Diputados buscará ahora abrir una mesa técnica para negociar correcciones y extirpar las cláusulas más conflictivas del Capítulo VI durante el debate en comisión, buscando desactivar una trampa legislativa que amenazaba con empantanar el tratamiento general del Presupuesto 2027.
La queja de Bullrich marca así un límite conceptual en el acompañamiento a la gestión de Javier Milei, y la ratificación del rumbo desregulador no habilita a los equipos técnicos del Ejecutivo a prescindir del oficio político y la construcción de mayorías indispensables para no naufragar en el recinto.