En momentos en que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires intensifica su confrontación con la Casa Rosada por la paralización de obras nacionales, los números oficiales de la propia administración de Axel Kicillof revelaron un marcado torniquete fiscal puertas adentro. De acuerdo con el relevamiento técnico presupuestario denominado “¿Cómo gasta Kicillof?”, elaborado por el exsenador provincial y especialista en finanzas públicas Marcelo Daletto a partir de datos del Ministerio de Economía platense, la inversión pública fue la principal variable de ajuste de la Provincia durante el primer semestre de 2026, sufriendo un desplome del 30,8% en términos reales frente a igual período del año previo.
🚨 Kicillof ajustó la obra pública: el gasto de capital cayó un 30,8% real en el primer semestre
— Marcelo Daletto (@MarceloDaletto) September 23, 2026
📊 En la primera mitad de 2026 la Provincia tuvo recursos por $20,74 billones y gastó $21,62 billones. El déficit financiero fue de $876.057 millones (4,2% de los recursos).
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El informe detalla que, entre enero y junio, el Ejecutivo provincial ejecutó $971.008 millones en gastos de capital, un registro inferior en $85.027 millones en términos nominales a los $1,056 billones devengados en el primer semestre de 2025. El impacto se agrava al considerar la curva inflacionaria y su pérdida de gravitación interna: mientras que el año pasado el gasto de capital concentraba el 6,3% de la torta total del gasto provincial, en la primera mitad de 2026 descendió al 4,5%, marcando un repliegue sensible en infraestructura escolar, redes de agua, desagües pluviales y pavimentación. En el consolidado semestral, la Provincia registró ingresos totales por $20,74 billones frente a erogaciones por $21,62 billones, configurando un rojo financiero de $876.057 millones (el 4,2% de los recursos percibidos).

Aunque este desbalance marcó una leve mejoría en comparación con el déficit del 5,4% anotado en igual tramo de 2025 (una baja de 1,2 puntos porcentuales), el exlegislador advirtió que la contención del desequilibrio se logró mediante un freno generalizado en las partidas de gestión: “Observamos un esquema de ajuste generalizado del gasto público provincial, con la sola excepción del cumplimiento de los servicios de la deuda pública”, advirtió Daletto, remarcando que el pago de intereses financieros trepó un 19,8% real.
El flujo de recursos bonaerenses sufrió una merma real del 1,4% interanual. Las transferencias de origen nacional sumaron $8,6 billones (el 41,5% de los ingresos totales), exhibiendo una caída real del 4,2%, arrastrada por la quita de fondos discrecionales y el impacto recesivo en la masa coparticipable federal. En ese marco, los recursos de recaudación propia totalizaron $12,14 billones (58,5% del total), logrando un avance real del 0,7% al computar aportes y contribuciones de la seguridad social, aun cuando los ingresos netamente tributarios (con Ingresos Brutos a la cabeza) mostraron un retroceso del 1,6% real.

La tijera presupuestaria no discriminó escalafones. El gasto en personal acumuló una baja del 0,8% real (alcanzando los $9,069 billones y absorbiendo el 41,9% de todo el presupuesto), mientras que las jubilaciones del IPS retrocedieron 0,3% real y las transferencias sociales no automáticas cayeron 1,2%.
Uno de los datos políticos más sensibles para los intendentes radica en la coparticipación y giros distritales: los fondos transferidos a los 135 municipios sumaron $2,774 billones, anotando una contracción del 2,3% real. “También hay menos fondos para los municipios, profundizando su deterioro y acumulando sucesivos períodos de retroceso que asfixian las cuentas locales”, sentenció Daletto, sumando además la caída del 6,2% real en los gastos de funcionamiento y administración de los ministerios.