Esta semana el diputado nacional Máximo Kirchner rompió el silencio con definiciones de alto impacto hacia la interna partidaria. En diálogo con los medios, el jefe de La Cámpora afirmó que existe un “boicot” explícito dentro del propio movimiento contra la figura de Cristina Fernández de Kirchner y exigió que el peronismo concentre sus esfuerzos en despejar el camino para que la exmandataria encabece la fórmula presidencial en 2027.
“El año que viene va a ser un año que va a poner a nuestro país en un punto de inflexión; tiene que decidir. Y si el pueblo espera encontrar a un dirigente perfecto, se va a frustrar. Es esencial que no se vea falseada la representatividad de los dirigentes; por eso queremos que Cristina sea candidata”, subrayó el legislador nacional.

En ese sentido, remarcó la vigencia electoral de su madre a pesar de la condena e inhabilitación por la Causa Vialidad y el hostigamiento judicial: “No hay encuesta que no marque su preponderancia a pesar del ataque recibido durante años, a once de haber dejado la presidencia y teniendo menos visitas habilitadas que los genocidas, algo que el Poder Judicial no puede explicar.".
"Aún cuando casi no expresa su opinión y sus apariciones se reducen a saludar por el balcón a la gente que la quiere y la va a reconocer, tiene la representación que tiene. Imagínense con un trato más equilibrado y justo cuánto podría estar midiendo. Imaginen si no hubiera dentro del propio peronismo un boicot a la figura de Cristina y hubiera una decisión de que pudiera participar: iríamos a una fiesta democrática de alto calibre para que los argentinos decidan libremente”, destacó apuntando directo contra los espacios que proponen a candidatos propios, como el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof.
Por otro lado, en el plano macroeconómico, Kirchner cargó contra la gestión de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, sosteniendo que el actual programa repite los patrones de inconsistencia de la convertibilidad y el ciclo de Cambiemos. “El Presidente dice que a los argentinos les salen los dólares por las orejas; yo entiendo cierto histrionismo, pero si ves que la balanza energética va a terminar en +9% y dicen que todo funciona de perillas, no se entiende por qué dan cada vez más facilidades para exteriorizar ahorros sin declarar”, cuestionó.

El dirigente trazó una analogía directa entre la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional en 2018 y la realidad actual: “Primero fue el endeudamiento de la patria con Macri, cuando el FMI le dio 55 mil millones de dólares y se fue toda en la marea de fuga; ahora Milei lo está haciendo con las familias. Con la retracción del poder adquisitivo, la gente paga impuestos que no vuelven porque se los llevan los acreedores. Uno charla con ellos, ve las ganas pero también las caras de agobio y una espiritualidad rota que se expresa de maneras crueles, como en la suba de suicidios en Argentina”.
Finalmente, el diputado defendió su proyecto para crear un impuesto a las transferencias internacionales de capital que grave giros improductivos hacia el exterior: “No tiene que ver con los ahorros, sino con aquellos que transfieren ganancias afuera sin ninguna contraprestación productiva para el país. De haber existido en 2025, el Estado habría recaudado 1.900 millones de dólares”. Kirchner puntualizó que la mitad de esos recursos deberán coparticiparse directamente a las provincias: “Buenos Aires es la más afectada por el recorte nacional: le cayó un 23,9% el total de transferencias, con bajas de casi el 10% en automáticas y del 72% en las no automáticas”.