Recién aterrizado de su viaje por Nueva York, trascendió que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y su mesa chica habrían resolvido dar de baja de manera definitiva la misión comercial e institucional que tenían agendada a la República Popular China para principios de noviembre. El viaje preveía su desembarco en la prestigiosa China International Import Expo (CIIE) 2026, que se desarrollará del 5 al 10 de noviembre en el Centro Nacional de Convenciones de Shanghái, al frente de una nutrida delegación de empresarios bonaerenses y con una serie de reuniones de alto nivel político ya apalabradas con autoridades orientales.
Todo indica que el calendario se volvió un obstáculo insalvable: la confirmación del itinerario pastoral del papa León XIV en la Argentina, que se extenderá del 8 al 11 de noviembre, desató una superposición total de fechas. Tras sopesar las alternativas para forzar una escala relámpago en Asia, en Calle 6 no querían perderse la foto con el Sumo Pontífice en suelo bonaerense, ni resignar protagonismo frente a Javier Milei era un costo electoral que el mandatario provincial no estaba dispuesto a pagar en su carrera hacia 2027.

“Es muy difícil viajar; no dan los tiempos materiales por la visita del Papa. Las fechas se superponen”, habrían dejado trascender desde el gabinete provincial a los medios. Cabe destacar que la CIIE representa uno de los mayores escaparates del comercio exterior con más de 360.000 metros cuadrados de exposición y un pabellón argentino reservado para empresas locales; no obstante, el volumen simbólico de la llegada papal sepultó cualquier intento de desdoblar la comitiva.
La permanencia de Kicillof en la Provincia responde a una doble necesidad: la de garantizar presencia protocolar en primera fila y la de asumir la comandancia civil y de seguridad de los megaoperativos que demandará el paso del pontífice por territorio bonaerense.
El cronograma oficial prevé que el papa León XIV aterrice en Ezeiza el domingo 8 de noviembre a las 16:30, rinda homenaje ante el Monumento al General San Martín y mantenga su primera audiencia de Estado a las 17:50 con Javier Milei en la Casa Rosada, para luego encontrarse con el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.

El protagonismo bonaerense se activará a pleno a partir del lunes 9, jornada decretada como feriado administrativo en la Provincia: a las 9:15, el Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole (Almirante Brown), donde tomará contacto con personas con discapacidad y trabajadores de la institución en un recorrido que podría incluir trayectos en el papamóvil rodeado por decenas de miles de fieles. Tras cumplir actividades litúrgicas y académicas en la Ciudad de Buenos Aires (misa en el Monumento a los Españoles, paso por la UCA, Cancillería y la Catedral Metropolitana) y volar el martes 10 a la provincia de Córdoba, el punto culminante de la gira regresará a suelo bonaerense.
El miércoles 11 de noviembre, tras una visita al penal federal de Devoto, el Sumo Pontífice encabezará su última y más convocante misa en la histórica Basílica Nuestra Señora de Luján. En el Ejecutivo provincial estiman que la celebración congregará una marea de entre 3 y 4 millones de personas, convirtiéndose en el operativo logístico, sanitario y de transporte más gigantesco de las últimas décadas en la provincia de Buenos Aires.
Según lo que se pudo saber, la aparente decisión de Kicillof de suspender Shanghái fue leída como un movimiento de estricta supervivencia política. En el kicillofismo saben que la visita de León XIV será un campo de disputa simbólica a cielo abierto con la Casa Rosada y permitir que Milei capitalizara en soledad la centralidad de la recepción y la interlocución con el Vaticano mientras el gobernador se encontraba a 20.000 kilómetros de distancia hubiese sido un traspié imperdonable para su armado opositor.