El estrangulamiento de los recursos fiscales que golpea a los municipios bonaerenses obligó a tomar medidas de emergencia en la Cuarta sección electoral. En Lincoln, el intendente radical Salvador Serenal dispuso la instrumentación de un cronograma salarial diferenciado para liquidar los haberes correspondientes a septiembre: los empleados municipales de planta cobrarán la totalidad de sus sueldos este miércoles 30 de septiembre, mientras que los funcionarios que integran la planta política percibirán sus remuneraciones de manera fraccionada en dos cuotas.
De acuerdo con el esquema oficial comunicado por el Ejecutivo distrital, el personal de planta permanente y transitoria tendrá depositado el 100% de sus sueldos en la jornada de hoy. En tanto, el monto complementario de la Tarjeta Comprá Local, mecanismo municipal de incentivo al consumo en el comercio de cercanía, quedará acreditado el próximo 15 de octubre.

Para el caso del gabinete comunal, secretarios, directores y personal jerárquico, el Municipio aplicará un desdoblamiento forzoso: recibirán un primer porcentaje este miércoles y la cancelación restante el 15 de octubre, a la espera de un nuevo flujo de coparticipación y recaudación de tasas.
El jefe comunal de la UCR encuadró la decisión en el severo cuadro recesivo que castiga a los distritos del interior: explicó que el desplome en los niveles de consumo, el estancamiento de la actividad comercial y agroindustrial y los constantes incrementos de tarifas y precios de insumos básicos erosionaron fuertemente los ingresos genuinos del municipio.
“Estamos tomando esta medida con absoluta responsabilidad”, sostuvo Serenal, fundamentando que la prioridad innegociable de su gobierno es asegurar el normal desenvolvimiento de las prestaciones críticas: “Lo central es sostener el funcionamiento de los servicios esenciales, como la atención en el Hospital Municipal, los centros de salud barriales y las unidades sanitarias de las localidades, además de los servicios públicos básicos, el mantenimiento de los caminos de la red vial y la ejecución de obras consideradas indispensables”.

La decisión de Serenal expone una realidad que comienza a multiplicarse en las intendencias del interior productivo. Con la obra pública nacional paralizada al 100%, recortes en los giros no automáticos desde la Casa Rosada y la caída en la cobrabilidad de las tasas municipales, afectadas por la pérdida de poder adquisitivo de los contribuyentes, las administraciones locales se encuentran en una encrucijada para cerrar sus balances mensuales sin recurrir al descubierto bancario.
En distritos de escala intermedia como Lincoln, el gasto en personal representa habitualmente entre el 50% y el 70% del presupuesto ordinario. Al resguardar el bolsillo del trabajador municipal y postergar los ingresos de la planta jerárquica, la administración busca desactivar conflictos gremiales inmediatos con los sindicatos de base.