martes 06 de octubre de 2026 - Edición Nº2862

Municipios | 6 oct 2026

Gestión en crisis

Sucumbido ante la crisis en Mar del Plata, Montenegro dejó su banca en el Senado y vuelve el municipio

Luego de diez meses ausente de la gestión local refugiado en su banca en la Cámara alta bonaerense, Guillermo Montenegro pidió licencia legislativa para reasumir este miércoles 7 de octubre en el Palacio Municipal.


Luego de casi diez meses de ausencia al frente del distrito y de haberse puesto cómodo en una banca de la Cámara alta de la Provincia de Buenos Aires, el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, formalizó este lunes su pedido de licencia extraordinaria ante el Senado bonaerense para concretar su regreso a Mar del Plata.

Con el aval administrativo de la Cámara presidida por Verónica Magario previsto para este martes 6 de octubre, el dirigente del PRO planea desembarcar nuevamente este miércoles 7 en el despacho principal de la calle Hipólito Yrigoyen, desatando un fuerte terremoto político en el gabinete comunal tras meses de desgobierno interino y disputas por cargos.

El regreso de Montenegro obedece mucho más al fuego cruzado y a la falta de respuestas en la calle que a un plan ordenado: desde su propio entorno reconocieron que la principal motivación para retornar de apuro es el desmadre de la inseguridad en la ciudad balnearia (un área que prometía blindar por su pasado de juez federal pero que cerró 2025 con 37 homicidios y más de 3.000 lesiones dolosas). Sin embargo, en el Palacio Comunal marplatense la atención no está puesta en el plan de patrullaje, sino en la inminente purga y la feroz guerra que abrirá su reasunción frente a las estructuras que montó el intendente interino Agustín Neme.

El primer casillero bajo la lupa es la estratégica Secretaría de Obras y Planeamiento Urbano. Su titular, Jorge “Guasa” González, atraviesa una licencia que expira precisamente en estas horas, y en la planta municipal dan por hecho que su ciclo al frente del área está agotado. Obras es la caja y el engranaje medular que articula los negocios inmobiliarios y las excepciones urbanísticas en la costa, por lo que cualquier remoción allí dejará expuesta la disputa subterránea por los millonarios convenios de desarrollo urbano que quedaron bajo sospecha durante el interinato.

El capítulo más escandaloso que Montenegro encontrará sobre su escritorio es la situación de Santiago Bonifatti. Considerado por propios y extraños como el arquetipo del dirigente "casta" todoterreno de la política marplatense (capaz de mutar del vecinalismo de Acción Marplatense a las filas del macrismo sin solución de continuidad), Bonifatti había sido apartado del Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR) envuelto en fuertes controversias de gestión. Sin embargo, durante los meses en que Montenegro se alejó al Senado, el interino Agustín Neme lo rescató y le abrió la Subsecretaría de Asuntos Estratégicos.

La continuidad de esta dependencia y de los denominados “Bonifatti Boys” (la tropa de militantes y asesores rentados con fondos municipales que copó dependencias clave) quedó en un limbo de máxima vulnerabilidad. En el Municipio se preguntan si Montenegro convalidará el organigrama inflado que dejó su reemplazante para alimentar favores políticos o si le mostrará una segunda y definitiva salida al exfuncionario.

No hay que pasar por alto que la precipitada vuelta de Montenegro es vista como una maniobra desesperada para no perder el control total del bastión costero, sobre todo en vistas de que el experimento de dejar la comuna en manos de Neme para jugar a ser legislador y armador provincial fracasó rotundamente.

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