Una jornada de extrema tensión y parálisis vehicular sacudió este lunes al Municipio de Avellaneda cuando alrededor de 200 camiones de carga pesada protagonizaron una movilización con cortes de tránsito sobre los accesos neurálgicos de la localidad de Sarandí, concentrándose frente a la sede del Tribunal de Faltas N° 2 y la Dirección General de Licencias de Conducir. La medida de fuerza fue impulsada por transportistas y choferes en repudio al régimen municipal de fotomultas, al que calificaron de un esquema "recaudatorio y confiscatorio" impulsado bajo la gestión de la intendenta interina Magdalena Sierra y su esposo Jorge Ferraresi.
Los transportistas denunciaron la llegada masiva de actas de infracción con penalidades pecuniarias desproporcionadas que, en diversos casos documentados por los manifestantes, alcanzan e incluso superan los 9 millones de pesos. En las pancartas y asambleas, los manifestantes apuntaron de lleno contra la "voracidad fiscal" de la Comuna, acusando al Ejecutivo local de utilizar las cámaras viales como un mecanismo encubierto para tapar baches presupuestarios a costa de la actividad logística.

El conflicto escaló rápidamente debido a lo que los choferes consideran un avasallamiento de sus garantías laborales y comerciales. En ese sentido, entre los puntos medulares del petitorio elevado a las autoridades comunales, exigen la baja inmediata de todas las actas y multas labradas con anterioridad a la promulgación de la última ordenanza municipal de tránsito, reclaman suspender el cobro y la emisión de fotomultas en arterias donde los dispositivos de fiscalización electrónica carecen de cartelería preventiva visible y homologada, contraviniendo la normativa provincial, y rechazan las intimaciones judiciales, la apertura de juicios de apremio y el bloqueo de cuentas bancarias (medidas a las que tacharon de "ilegales"), además del secuestro compulsivo de unidades y la retención indebida de licencias de conducir habilitantes.
Cabe destacar que, durante el bloqueo, los voceros de la caravana hicieron pesar el rol neurálgico del distrito en el comercio exterior argentino y lanzaron una advertencia directa: “Si nosotros no trabajamos, Avellaneda y la Provincia se paran”. El recordatorio alude de forma directa a la actividad del Puerto de Dock Sud, nodo logístico por donde transita más del 40% de los contenedores de importación y exportación de la República Argentina, un flujo que requiere diariamente de cientos de camiones que hoy se ven condicionados por las actas municipales.