Buscando evitar una implosión prematura en la estructura orgánica del peronismo de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof intervino de forma directa para frenar la rebelión de sus propios cuadros territoriales y ordenó respetar el acuerdo político con La Cámpora que consagrará a Máximo Kirchner como presidente del Congreso del PJ bonaerense.
Según trascendió, la definición se dió tras horas de máxima tensión en el justicialismo provincial cuando sectores del espacio que empuja la proyección presidencial de Kicillof venían amagando con desconocer el entendimiento forjado a principios de año, argumentando que el clima de época, la gestión diaria en Calle 6 y la reciente demostración de poder en la Federación Argentina de Municipios (FAM) inclinaron la balanza de poder a favor del gobernador, dejando a la agrupación de La Cámpora sin masa crítica para exigir puestos de mando.
Con la tensión política en ascenso y el riesgo latente de una fractura expuesta en los bloques parlamentarios, Kicillof habría decidido cortar la especulación de raíz, y se habría comunicado telefónicamente con Máximo Kirchner y le ratificó en persona que su espacio no bloqueará su designación al frente del máximo órgano deliberativo del partido provincial.

Para efectivizar la orden política, el mandatario instruyó de inmediato a las dos espadas que manejan los resortes formales de la fuerza: la vicegobernadora y vicepresidenta del PJ, Verónica Magario, y el secretario general de la estructura partidaria e intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares. Ambos tendrán la misión de activar en los próximos días la convocatoria al Consejo del PJ con el fin de fijar la fecha del Congreso partidario para el mes de noviembre.
Cabe destacar que la necesidad de sesionar no responde únicamente a la rosca poltiica, sino a que existen plazos institucionales y exigencias impuestas por la Ley Orgánica de Partidos Políticos y la Justicia Electoral que obligan a normalizar los órganos de gobierno partidario. Entre los deberes ineludibles figura la convalidación del listado actualizado de congresales provinciales que deben ser elevados ante el PJ Nacional, una atribución exclusiva del Congreso bonaerense.
Según se pudo saber, Kicillof fue categórico ante los dirigentes de su mesa chica y los intendentes del Movimiento al Futuro (MDF) que insistían en vetar la entronización del diputado nacional. “No podemos imponer la voluntad del MDF por sobre un acuerdo general del PJ”, les habría dicho el mandatario.