lunes 12 de octubre de 2026 - Edición Nº2868

Legislatura | 12 oct 2026

Tensión legislativa

Con foco en la Policía bonaerense, Petrecca avanza con dos proyectos de ley para blindar la salud mental

El senador de la bancada PRO propone instaurar un régimen permanente de atención y seguimiento clínico para los efectivos policiales, garantizando confidencialidad absoluta y evitando que pedir asistencia psiquiátrica o psicológica frene ascensos en el escalafón.


En el marco de la agenda por el Día Mundial de la Salud Mental y buscando incidir en dos de las estructuras más tensionadas del territorio provincial, el senador bonaerense del PRO, Pablo Petrecca, ingresó formalmente en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires un paquete de dos proyectos de ley destinados a reformar el abordaje preventivo en las fuerzas de seguridad y en los establecimientos educativos. Las iniciativas apuntan a terminar con las respuestas aisladas ante situaciones límite y plasmar en marcos jurídicos permanentes la detección temprana, el seguimiento profesional y la desestigmatización de los cuadros de angustia, estrés postraumático y trastornos psicológicos.

“La salud mental no puede ser un tema del que nos acordemos únicamente cuando ocurre una tragedia o cuando una situación desborda en los medios. El Estado tiene la obligación de construir herramientas para escuchar a tiempo y evitar que pedir auxilio se convierta en una amenaza laboral o personal. Cuidar la salud mental es una responsabilidad pública indelegable”, sostuvo Petrecca al fundamentar el ingreso de los expedientes en la Cámara Alta.

La primera iniciativa pone el foco en los más de 90.000 efectivos que integran la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sometidos a rutinas de extrema exigencia operativa, hechos de violencia armada y situaciones de estrés crónico. Si bien la Ley 13.982 reconoce de manera formal el derecho a recibir atención médica y psicológica gratuita, en la práctica el sistema arrastra una severa distorsión: el miedo de los propios agentes a que una consulta derive en sanciones encubiertas, pérdida de portación de arma con merma salarial o el congelamiento directo de sus ascensos de carrera.

El proyecto de Petrecca crea un Régimen Provincial Permanente de Prevención, Atención y Seguimiento de la Salud Mental Policial, incorporando salvaguardas legales inéditas como el blindaje del secreto médico en las historias clínicas para que los diagnósticos terapéuticos no sean filtrados a los mandos jerárquicos de las comisarías o departamentales.

A su vez, establece una clara diferenciación institucional entre la atención clínica-sanitaria de contención y los exámenes de aptitud psicofísica de las juntas médicas, impidiendo que la sola solicitud de asistencia terapéutica sea computada de oficio como un antecedente adverso en el legajo del uniformado. Por otro lado, se incorporarían protocolos de seguimiento multidisciplinario para agentes involucrados en tiroteos, catástrofes o cuadros depresivos con riesgo suicida, preservando su estabilidad personal y familiar.

“Nuestros policías tienen la misión de cuidar a millones de vecinos, pero el Estado los deja completamente solos cuando atraviesan crisis personales. No podemos exigirles que pongan el cuerpo a diario y castigarlos si levantan la mano pidiendo ayuda. Debemos garantizar confidencialidad y continuidad sin perjudicar sus carreras”, remarcó el senador de la Cuarta sección electoral.

El segundo proyecto apunta a dar respuesta a una problemática que creció de forma alarmante tras la pospandemia en las comunidades escolares: los episodios de autolesiones, depresión, ansiedad, acoso escolar y violencia en niños y adolescentes.

La propuesta legislativa, elaborada tras sucesivas rondas técnicas con autoridades del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, impulsa una auditoría obligatoria y la ampliación sistemática de los Equipos de Orientación Escolar (EOE) en las escuelas públicas y de gestión privada. La norma exige relevar con precisión nominal qué porcentaje de establecimientos carece actualmente de profesionales de la psicología asignados, cuántas horas de cobertura real se brindan por turno y diseñar un plan escalonado de designaciones para que ninguna escuela del interior o del conurbano quede desprovista de profesionales para intervenir ante alertas de convivencia o cuadros depresivos.

“Al debatir educación no podemos mirar sólo contenidos pedagógicos o tasas de egreso. Debemos preguntarnos qué les está pasando a nuestros pibes y quién los escucha en el aula cuando se quiebran. El colegio es el primer radar para detectar una crisis antes de que derive en una tragedia irreversible”, planteó Petrecca.

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