El intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos, encabezó el acto por el 172° aniversario de la ciudad con un discurso atravesado por la especulación política y la polémica preparación de su propia salida del Ejecutivo comunal.
En medio de las presiones para que la Legislatura bonaerense modifique la norma que limita los mandatos consecutivos de los jefes comunales, Britos reconoció que negocia con el ingeniero Eduardo De Lillo para que tome las riendas del Municipio a partir del próximo 10 de diciembre y complete el período de gobierno.

Acorde a lo trascendido en los medios, la maniobra buscaría garantizar un traspaso controlado dentro de su propia estructura política, intentando esquivar el desgaste de una gestión que acumula más de una década en el sillón municipal y que enfrenta crecientes cuestionamientos de la oposición local.
Durante su alocución, el jefe comunal supeditó la continuidad de su mandato a un eventual cambio legislativo en La Plata que le permita volver a postularse, al tiempo que justificó los problemas de administración en el contexto macroeconómico provincial y nacional.
En ese marco, Britos deslizó su expectativa de que se abra la vía para revisar los límites a las reelecciones, lo que le permitiría estirar su permanencia en el poder o habilitar el mismo esquema para sus aliados.

De esta manera, al asegurar que los municipios atraviesan "el peor momento de su historia", el intendente atribuyó los crecientes reclamos vecinales a la caída de la coparticipación y de la recaudación propia, buscando desligar a su administración de la falta de respuestas en servicios básicos.
En un intento por amortiguar las críticas a su balance de gestión, el mandatario chivilcoyano apeló a promesas en materia de infraestructura y seguridad. En ese sentido, anunció tratativas para adquirir parte del edificio de la ex clínica IMO con el fin de volcarlo al sistema municipal, un reclamo histórico de los vecinos que la Comuna postergó durante años, y adelantó la incorporación de cámaras, drones y anillos digitales a través de donaciones privadas, intentando capitalizar políticamente los indicadores del área.