Una de las fotos más esperadas luego de la obtención del Mundial de Qatar 2022, era la de Lionel Messi y Scaloni levantando la Copa del Mundo en el mítico balcón de la Casa Rosada, imitando lo hecho por Maradona y Bilardo en 1986. Por cuestiones de cansancio de los jugadores, el plantel campeón del mundo se limitó solamente a pasar en micro por las calles de Capital Federal.
Allí el presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, cuestionó via Twitter la labor del gobierno nacional para dirigir el operativo, pero tanto el presidente de la Nación, Alberto Fernández y el ministro de Seguridad, Anibal Fernández, decidieron poner paños fríos para no opacar los festejos. A quien si destacó el mandatario del fútbol, fue al titular de la cartera de Seguridad provincial, Sergio Berni, por su labor durante la madrugada.
La polémica consta en que finalmente el Presidente no pudo tener su foto con los jugadores, que apenas llegaron al predio en Ezeiza, se retiraron para descansar con sus familiares. Para poner paños fríos, Fernández dijo que entendía el pedido de los jugadores y se consideró como “el presidente de las tres copas”.
Allí estalla la interna. Quien tiró la primera piedra fue una persona muy cercana al albertismo, Luís D’Elía. El ex sindicalista tiró la bomba vía Twitter y dijo: "Queda claro que La Cámpora operó con Chiqui Tapia este desaire al pueblo y al Gobierno. Santiago Carreras fue el monje negro de Máximo y de Chiqui Tapia, que primero cagó a Camioneros y ahora al Pueblo y a Alberto Fernández".
Carreras está nombrado en YPF y que tiene a su cargo la relación de la organización con el fútbol. Fue él quien cerró el auspicio de la petrolera estatal a Lionel Messi, una apuesta de marketing que pagó en grande.
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