En lo que constituye el despliegue territorial más grande y coordinado de la historia reciente en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno porteño implementó la Operación "Tormenta Negra". Entre las 19 y las 22 de ayer, una fuerza conjunta de más de 1.500 efectivos saturó de manera simultánea 15 villas y asentamientos, logrando desarticular puntos de venta de droga, clausurar comercios ilegales y secuestrar decenas de vehículos.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, supervisó el operativo desde el centro de monitoreo y luego se trasladó a la Villa 31 en Retiro, desde donde envió un mensaje directo de corte político e institucional respecto al avance del delito en las fronteras de la Capital.
El núcleo del operativo estuvo puesto en el combate al narcomenudeo y la recuperación del espacio público. En total, las fuerzas especiales lograron el cierre y tapiado de 5 búnkers de droga y la detención de 27 personas distribuidas estratégicamente:
Además de los narcóticos, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) avanzó con la clausura de 25 comercios ilegales, la gran mayoría dedicados a la comercialización de telefonía celular presuntamente robada (inhibidores y desguace), cuevas de servicios médicos clandestinos y locales gastronómicos sin habilitación.
Por su parte, el área de Tránsito implementó retenes que terminaron con la remisión a depósito de 113 motos y 64 autos por falta absoluta de documentación, al tiempo que el Programa de Descontaminación retiró de la vía pública 35 vehículos abandonados que eran utilizados como aguantaderos.
El operativo contó con el despliegue coordinado de la división de Orden Urbano, Pacificación Barrial, Unidades Especiales (brigadas de canes K9, drones de alta tecnología, helicópteros y la división antibombas), además de personal del SAME y barrenderos de Espacio Público que removieron puestos ambulantes ilegales instalados en la línea de la Avenida Bonorino (1-11-14) y la Avenida Escalada (Barrio 20).
Al finalizar las tareas de campo, Jorge Macri ratificó el endurecimiento de la política migratoria y penal de la Ciudad: “El que venga de afuera a molestar a los porteños que sepa que lo vamos a meter en cana. Y si es extranjero, que tenga la certeza de que lo mandamos de vuelta a su país. No vamos a tolerar el narcotráfico. Queremos proteger esta Ciudad, que está en riesgo por el delito instalado en el Conurbano, y no vamos a permitir que lo peor de la Provincia se instale entre nosotros”.
Con esta acción, la administración porteña busca asimilar las reglas de convivencia de los barrios vulnerables a las del resto de las comunas, sumando este megaoperativo a la reciente liberación de manteros en Once, Retiro y Constitución, y la recuperación de 780 propiedades usurpadas en distritos céntricos de la Capital.
Camino a 2027
Pelea política
¿Todo roto en el kirchnerismo?