Otra crisis disipa en el PRO con la renuncia del intendente Néstor Grindetti a la mesa de conducción de la provincia quien a través de un cargo informal funcionaba de nexo entre el gobierno de Kicillof y diputados y senadores de Juntos.
Esta decisión impacta en la sesión legislativa prevista para el día jueves donde debían establecerse una serie de acuerdos para ocupar los cargos vacantes en algunos organismos claves del Estado como el directorio del Banco Provincia y el Tribunal de Cuentas de la provincia, que se encuentran paralizados.
"Se acuerdan algunas cuestiones entre los actores internos del PRO, pero después cambian de idea. Es imposible liderar esos procesos", afirmaron desde el entorno del Intendente de Lanús, ante su renuncia.
Según publicó La Política Online, diputados del PRO molestos con Grindetti, al respecto manifestaron: "Él debía garantizar algunos acuerdos que no pudo garantizar. Por eso se fue". Ello, en un contexto de negociaciones y presiones dentro de algunos sectores del PRO que van por los cargos que actualmente le corresponde a la oposición pero que están vacantes desde 2019.
Primeramente se acordó avanzar en las negociaciones el día lunes pero la orden de Mauricio Macri de que el PRO tome distancia del perfil acuerdista de la UCR, para que Javier Milei no cope la agenda de la derecha tuvo impacto directo en la Legislatura bonaerense.
"Macri le pide a los diputados del PRO que no sean acuerdistas pero él no dice nada de que Miguel Ángel Pichetto ocupa un cargo de auditor en la AGN en representación de la oposición", expresaron fuentes del PRO bonaerense.
En ese sentido, cabe señalar que el cargo que ocupa actualmente Pichetto es el más importante al que puede aspirar la oposición en un organismo de control nacional.
Por otro lado, la negativa del peronismo de votar los candidatos de la oposición para el directorio del Bapro viene generando un fuerte malestar en Juntos, sin mencionar la presión para darle voto positivo a los cambios en la reforma jubilatoria del Banco Provincia, una ley que impulsó María Eugenia Vidal en 2017 para aplacar el déficit de la caja de jubilaciones de la banca estatal.
En este contexto donde Jorge Macri abandonó el lugar de negociador con el Ejecutivo para saltar al gobierno porteño y la reciente renuncia de Grindetti los ánimos dentro del PRO dejan el terreno inestable puertas adentro y en la Legislatura.
"Nosotros no teníamos conducción, pero teníamos un negociador. Hoy no tenemos ni conducción ni negociador", acotó un senador del PRO.
Sólo queda la figura radical de Maximiliano Abad como único articulador entre los legisladores de la oposición, las autoridades del Frente de Todos en la Legislatura y el Ejecutivo provincial.
Un dato no menor es que esta crisis consolida al radicalismo como un sector de Juntos sin mayores diferencias, mientras que el PRO aparece atomizado, con múltiples "jefes" y con varios candidatos peleando por ocupar lugares de poder.
Otro hecho que generó malestar y evidenció la crisis del PRO fue el posicionamiento de algunos Intendentes del interior tras la candidatura de Diego Santilli.
El súper jueves que tenía previsto sesiones en ambas Cámaras y la definición de los cargos que reclama la oposición como el directorio del Banco Provincia y los lugares vacantes en la Defensoría del Pueblo se vio interrumpido con la decisión de Grindetti. También los cargos que reclama Kicillof como el pliego de Federico Thea para asumir en el poderoso Tribunal de Cuentas.
Las declaraciones de Macri y el portazo de Grindetti parecen indicar que varias de esas cuestiones seguirán sin resolverse y que solo se votará la adhesión al Consenso Fiscal.
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